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Por: María Belén Ávila, analista de Comunicación Corporativa - AEI

Guillermo Beuchat es un chileno creativo, innovador cuya mirada apunta al futuro.  Posee un Máster en Innovación de la Universidad de Barcelona. Es socio fundador de Transforme Consultores, firma líder en implementación de programas de gestión de la innovación empresarial en Latinoamérica, con más de 60 clientes en la región.

El mes pasado visitó Ecuador con el motivo del Innovation Week, organizado por la Alianza para el Emprendimiento e Innovación (AEI), donde se realizó un acercamiento para conocer su perspectiva sobre la innovación corporativa.
 

¿Qué se necesita para construir una cultura de innovación empresarial?

 
La cultura es el principal obstáculo a la innovación en las empresas. Los comportamientos aceptables, los valores, las actitudes, los procesos, los incentivos, absolutamente todos los componentes de una cultura empresarial, están orientados a la estabilidad del negocio, a minimizar riesgos, a generar resultados predecibles y de corto plazo. En ese “aire” interno es siempre muy difícil innovar. Por lo tanto, para construir una buena cultura de la innovación hay que hacer una verdadera “intervención” en la cultura, en cuatro dimensiones: capacitación masiva de la gente en temas metodológicos de innovación; comunicación y sensibilización; animación y motivación directa a la participación; y el diseño e implementación de un buen sistema de incentivos con recompensas y reconocimientos a la innovación.
 

¿Cuál es la importancia de tener equipos multidisciplinarios y multiculturales?

La diversidad es la clave para innovar, justamente porque la gente de distintos orígenes y culturas tiene siempre ideas y aportes “frescos” respecto de una cultura establecida. Las miradas distintas; los sesgos diferentes; los enfoques desde distintas profesiones, experiencias laborales y de vida; todo contribuye a que surjan ideas disruptivas, diferentes.
 

¿Qué recursos se necesitan para innovar?

Básicamente dos, como es comúnv en cualquier empresa: dinero y tiempo, ambos muy escasos en las empresas. Más aún cuando en este caso se trata de dinero y horas-hombre a riesgo, que deben emplearse en proyectos de alta incertidumbre y resultados impredecible. ¿Hay un presupuesto para “perder” en una empresa haciendo experimentos o prototipos de iniciativas que eventualmente fracasarán? Hay que tener en cuenta que el 95% de las ideas capturadas en un “pipeline” de innovación no llegan a término, es decir, los recursos empleados en esas ideas fallidas se pierden. El concepto de “recursos a riesgo” es clave para implementar un proceso de innovación con resultados.
 

¿Cómo se puede medir la innovación de una empresa? ¿Se pueden construir indicadores?

Es fundamental medir la innovación en las empresas. Existen múltiples indicadores, de tres tipos al menos: de resultado, por ejemplo, EBITDA, ROI, VPN, entre muchos otros. De proceso como Velocidad de Innovación, Tasa de Conversión, ROI2, etc. Y de adopción, tal como per cápita de ideas, inversión de horas-hombre, cobertura de iniciativas, entre otros. Los indicadores deben determinarse en base a su alineamiento estratégico y luego organizarse en un modelo estructurado
 

¿Cuáles son las responsabilidades del encargado de innovación de una empresa?

Muchas y variadas. Pero se resumen en tres: definir y gestionar la estrategia y modelo de gobernanza de la innovación, incluyendo la definición y control de métricas e indicadores de gestión y el modelo de inserción en el ecosistema externo relevante. Segundo, establecer y gestionar un proceso eficiente para administrar el pipeline de ideas y proyectos de innovación, incluyendo la instalación de plataformas tecnológicas de apoyo. Por último, diseñar e implementar las intervenciones culturales que permitan la adopción de la innovación como parte de la cultura empresarial.
 

¿Cuáles son los riesgos de innovar?

Tomar riesgos es inherente a innovar. No existe innovación sin riesgo o incertidumbre. En toda innovación hay incertidumbre tecnológica, comercial, financiera, etc. No por eso hay que dejar de innovar, sino que establecer un proceso formal de gestión de la innovación que reduzca y minimice esos riesgos, presentes en cada proyecto. El objeto del proceso IMO es reducir justamente el riesgo e incertidumbre hasta hacer que el proyecto sea implementable con razonables probabilidades de éxito; si no logra, el objeto del proceso es descartar tempranamente las ideas con demasiado riesgo o incertidumbre, no subsanable.

¿Se puede innovar sin tecnología?

Por supuesto. Nunca confundir tecnología con innovación. Hay cientos de formas de innovar sin tecnología como nuevos modelos de negocio, nuevos procesos logísticos, nuevas experiencias de consumo, nuevas alianzas estratégicas, etc.

Tampoco confundir Investigación y Desarrollo (I+D) con innovación: hay mucha innovación que no tiene base tecnológica, ni proviene de la investigación científica y aplicada: innovaciones en servicios, en productos financieros, en miles de formas no patentables.

La tecnología ayuda muchísimo a innovar, pero claramente no es requisito ni la única forma de hacerlo.


¿Cómo ve la cultura de innovación del país?

Hemos podido apreciar que en Ecuador hay algunas empresas que están haciendo las cosas bien. De hecho, estamos atendiendo clientes en este país (Banco del Pacífico, AEI, entre otros), que están implementando programas de gestión de la innovación y haciendo implementaciones IMO. También hay una fuerte cultura del emprendimiento y un ecosistema de innovación en franco desarrollo. 






 



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