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Sentado en el fondo de una sala de cine, es posible entender el atractivo de ScreenX, el más reciente intento de la industria por sacar a la gente del sofá y lejos de Netflix. En lugar de una pantalla, hay tres -una al frente y dos a los costados- para aumentar la experiencia de sumersión que no puede proporcionar un televisor.


Inicialmente adoptado en Corea del Sur en el 2012, el sistema será lanzado en Gran Bretaña y la cadena Cineworld planea añadir 100 nuevas pantallas al total mundial de 151.

La tecnología es el más reciente esfuerzo de operadores de cines de atraer al público en medio de la creciente popularidad de servicios de subscripción en Internet como Netflix y Amazon Prime. Esos esfuerzos han ido desde las pantallas en 3D lanzadas hace casi una década hasta proyectores IMAX de resolución ultra alta y 4DX, que tiene asientos que se mueven y efectos como nieve cayendo sobre la audiencia.

El foco en la innovación ha ayudado en el pasado. Desde la popularización del 3D en las salas de cine en 2009 con el estreno de películas como Avatar, los ingresos en taquilla han aumentado. Las ganancias globales han crecido 14.400 millones de dólares la última década, a 40.600 millones, de acuerdo con la Asociación Cinematográfica de Estados Unidos ( MPAA, por sus siglas en inglés).

Pero ese crecimiento parece estar desapareciendo y las salas están siendo superadas por el video en internet. Se pronostica que los ingresos de servicios como Netflix serán el sector de mayor crecimiento en la industria de medios y espectáculos hasta el final del 2021, de acuerdo con la firma consultora. Su estimado de un 6% de crecimiento se conoce en medio de proyecciones de un declive anual de 1,2 en las salas de cine.

No está claro si la nueva innovación ayudará a los cines.

Cineworld dice que la idea es "hacerte sentir como si estuvieses en medio de la acción".

Robert Mitchell, un reportero de cine de la revista Variety, hace notar que ese fue el objetivo del 3D.
"En el 2009, cuando películas como Ice Age y Avatar se estrenaron, era la nueva sensación", dijo el periodista. "Eso duró un par de años hasta que la gente se dio cuenta de que algunas películas no usaban bien la tecnología. Y eso causó rechazo".

Guste o no, el número de salas de cine que ofrecen ese tipo de experiencias nuevas crece globalmente todos los años.

"Estamos confiados en que al ofrecer a los usuarios tantas opciones como sean posibles, eso va a atraer a la gente al cine", dijo Kelly Drew, directora de operaciones de Cineworld.

Fuente: La nación

 
 
 
 
 
 
 
 
 
 






 



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