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Por:Luis Duval, fundador y CEO de FourTwo.One

La llamada democratización de la inteligencia artificial (IA) realmente crea expectativas al ser una de las formas más disruptivas de la tecnología. Su impacto se notará a medida que se vuelva ampliamente disponible gracias a las técnicas de computación almacenadas en la nube, el trabajo de código abierto y a la comunidad ‘maker’. Si bien los primeros usuarios de esta tecnología se beneficiarán de su evolución continua, el cambio más notable vendrá cuando sea accesible a las masas. La IA también dará origen y fomentará la comunidad de desarrolladores, científicos especializados en el manejo de datos y arquitectos empresariales, inspirándolos a crear soluciones nuevas y atractivas mediante el uso de técnicas de inteligencia artificial.

Chatbots, vehículos autónomos y robots inteligentes -capaces de trabajar con humanos, ofrecer servicios de habitación en hoteles o trabajar en almacenes, entre otras funciones- permitirán a las organizaciones asistir, reemplazar o reubicar a sus colaboradores en tareas que generen alto valor agregado. Como lo sugiere el informe anual de la empresa estadounidense Accenture Technology Vision, publicado en 2018, la integración de la inteligencia artificial en nuestra sociedad tendrá un impacto significativo en los sectores financiero, cuidado de la salud, sistema de justicia penal, etc. Según investigaciones que he realizado, el impacto global de IA ocurrirá en tres etapas, detalladas a continuación.

Primero, se desarrollará una inteligencia artificial “mejorada” que demuestre capacidades análogas al comportamiento humano. Por ejemplo: vehículos autónomos, chatbots totalmente conversacionales y robots capaces de imitar la movilidad laboral de humanos o animales.

En segunda instancia se generará IA “general”, la cual será capaz de imitar por completo todas las capacidades humanas como la planificación, memoria, análisis y quizás poseer más sentidos que los que tiene el ser humano.

Finalmente,  se hablará de una inteligencia artificial “super-inteligente”. El software en el cual estará basado no será diferente a ciertos supercomputadores capaces de realizar cientos de billones de cálculos por segundo -como la computación a exaescala- pero capaces de realizar técnicas de aprendizaje independiente.

En la actualidad, predomina la era de la inteligencia artificial “mejorada”, deep-learning y bots, los cuales se han convertido en estándar de muchas aplicaciones. Estas han permitido el surgimiento de algoritmos, como los del software base de Alexa de Amazon o Home de Google que son capaces de responder cualquier consulta estructurada en un estilo conversacional.

La transición a una IA “general” será más difícil de lograr y de reconocer. Se estima que este cambio ocurrirá probablemente en los próximos 10 a 15 años, aunque hay un debate global sobre qué características debe cumplir el software en el cual se basará.

Solo queda esperar el desarrollo de estos sistemas, que avanzan con rapidez y generarán una disrupción en todos los sectores económicos. Sin importar la industria, la inteligencia artificial generará procesos más eficientes y organizados.

 

 
 
 
 
 
 
 
 
 
 
 
 
 
 
 
 






 



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